4 fases del proceso creativo

Repasando nuestra misión una de estas mañanas, la de nuestro primer día hábil del año, nos preguntamos cuál es la parte favorita de nuestro proceso de trabajo y coincidimos en que nos encanta ver esa sonrisa de satisfacción y el brillo en los ojos de nuestros clientes cuando les presentamos la solución creativa de una campaña de comunicación. Es ese momento cuando proponemos cómo transmitir el mensaje oportunamente y de manera adecuada a sus distintas audiencias.

Como todo proceso, para llegar a ese punto se anteponen varias fases que hemos aprendido a disfrutar y en las cuales nos hemos especializado. Hoy queremos compartirles las fases que nos llevan a ese momento:

Fase 1: El encuentro

Bien sea un cliente que nos contrata por primera vez o alguien con quien ya hemos gestionado otro proyecto, el encuentro nos permite agudizar todos nuestros sentidos y establecer si somos la mejor alternativa para solucionar su necesidad de comunicación actual.

Fase 2: Briefing

El insustituible momento de entender qué se quiere decir y a quién; el tiempo de preguntas, de esas que te llevan a más cuestionamientos, y que aunque implique modificar muchas agendas es parte esencial de un buen proceso creativo, que no puede ser opcional.

Fase 3: De vuelta a la agencia

Como en una cocina, se reúne y trae de lejos los más exquisitos ingredientes, y nos preparamos para encontrar la mezcla perfecta. Los elementos se integran para innovar y crear, con ingredientes de aquí y de allá, otros que están bien guardados en un libro de recetas secretas y un intenso proceso que involucra a nuestros amigos de los medios y a las mentes creativas de casa. Como en todo, la propuesta final será resultado de un largo proceso a fuego lento o un proceso de cocción rápida, dependiendo de lo que el platillo requiera.

Fase 4: El brillo en los ojos

Una vez todo está listo, la estrategia ha de revelarse. Si al terminar la presentación, ante los tomadores de decisiones, se vislumbra un brillo en los ojos de nuestro cliente, es la señal de que una vez más hemos ayudamos a que alguien recuerde su esencia y descubra una nueva manera de comunicarlo. Cuando eso sucede, entonces hemos cumplido la misión de hacer que nuestros clientes descubran cómo comunicar su esencia.

  Ana Fabiola Coloma

Ana Fabiola Coloma